
Reproducir en la arrocera el sabor del "kamado"
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De encargado de ollas a tiempo completo durante 30 años a "Ermitaño de la olla"
Si Sanyo cuenta con el "Dios de la arrocera", Toshiba Home Appliances Co. tiene al "Ermitaño de la olla", Morimichi Nobuaki, jefe del grupo de la empresa encargado de la planificación de productos de cocina y hornos microondas, que lleva más de 30 años dedicándose a las arroceras.
"Admiro al señor Shimozawa de Sanyo como investigador con más antigüedad que yo; sí que es un dios. Por mi parte, me he dedicado a las ollas eléctricas, o sea, a las arroceras, primero como ingeniero, después desde la planificación de productos. En nuestra empresa, donde es raro que una persona trabaje siempre en lo mismo, comenzaron a llamarme "sennin (encargado a tiempo completo)" de la olla, y de ahí derivó sin darme cuenta a "sennin (ermitaño, homónimo escrito con otros caracteres)" de la olla, explica modestamente Morimichi.
Nadie le pone tanto sentimiento a la fabricación de arroceras como él. "Quiero fabricar un producto que materialice esa imagen que tienen los consumidores de que el arroz que se prepara en una olla está bueno", añade.
El orgullo de la primera olla eléctrica
Toshiba puso a la venta la primera olla eléctrica de Japón en 1955. Hasta entonces, las amas de casa tenían que estar pendientes del fuego hasta que el arroz se cociera. La olla eléctrica se inventó para aligerar la carga de las mujeres en las tareas del hogar. Ha pasado más de medio siglo desde entonces y, aunque se ha establecido el uso de la palabra arrocera, Toshiba se sigue aferrando a la denominación "olla".
En los años ochenta, ocho empresas pusieron a la venta arroceras, lo que intensificó la competencia en el mercado nacional. Algunas de ellas empezaron a comercializar modelos con microprocesadores de control automático y aparatos de inducción electromagnética. Toshiba, que hasta entonces se sentía segura de sus ollas eléctricas, tardó en subirse al carro de las nuevas tecnologías, así que sus ventas se estancaron. Con el fin de salvar la empresa, Morimichi concentró todos sus esfuerzos en el modelo Kamadodaki (cocción en kamado), lanzado al mercado en 1994.
"Lo más importante de la Kamadodaki es su olla interior, un factor muy importante en la cocción del arroz", enfatiza Morimichi.
"Antes de que se utilizaran las ollas de inducción, el fuego era de potencia débil, por lo que resultaba difícil reproducir el sabor del arroz cocido en el kamado. Para aumentar la fuerza del fuego lo más importante era el material de la parte interior. Por ello, queríamos usar acero inoxidable, que es exotérmico, y aluminio, un conductor térmico. Pero entonces no contábamos con la tecnología necesaria para combinar diferentes metales y conseguir la forma de una olla. El departamento técnico de la empresa, encargado de esto, se encuentra en la prefectura de Niigata, cerca de las ciudades de Kamo y Tsubame, tradicionales sedes de industrias del metal. Nos desplazamos allí para ver empresas de diferentes sectores con el fin de encontrar la solución a nuestro problema. Tras varias pruebas, concluimos que podríamos usar una técnica empleada en la industria del automóvil; así es como conseguimos fabricar nuestra olla interior", explica detalladamente.
Hicieron falta tres años de esfuerzos para conseguir la fabricación del producto; primero tuvieron que comprobar si era posible su producción en serie.
Morimichi, especialista en ollas. Participa en muchos eventos y actividades con su delantal de “sennin” puest.
En busca del sabor ideal conservado en la memoria
Como era de esperar, el sabor del arroz definitivo para Morimichi es "el mismo que el del arroz cocido en el kamado”.
"Cuando era pequeño, todos los días ayudaba en casa a lavar el arroz y comíamos en familia el arroz preparado en el kamado. Quiere reproducir ese sabor con las ollas eléctricas de nuestra empresa. Por muy buenos productos que hagamos, el sabor ideal es para mí el que conservo en mi memoria desde mi niñez", concluye.
(Texto: Nogami Tomoko (sobre el Dios de la arrocera), Imágenes: Miyamae Sachiko (Dios de la arrocera) y Matsuzaki Nobusato (Ermitaño de la olla), traducido al español del original en japonés.)