Genji monogatari (2): vidas unidas por mil años

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Shimauchi Keiji [Perfil]

Genji monogatari se ha visto interpretado de diversas maneras, con el paso del tiempo, por académicos de cada época. Y pese a hallarnos ya en los comienzos del siglo XXI, lejos de haber perdido fuerza como clásico, sus páginas rezuman nueva vida.

Un cuento lleno de vida que trasciende las épocas

La literatura japonesa comienza con la obra Kojiki (“registro de cosas antiguas”), escrita a principios del siglo VIII, y abarca más de 1300 años. De entre todas las obras que componen el corpus literario japonés, la más representativa es Genji monogatari (Historia de Genji). Se trata de un cuento que impregna la vida misma de los japoneses.

La verdad es que Genji monogatari posee aún una gran fuerza vital. Los seres vivos se ven fuertemente afectados por los cambios de su entorno, y si no logran adaptarse a estos se enfrentan a su extinción. La desaparición de los dinosaurios se ajusta a este patrón. Las obras que en cierta época se consideran hitos culturales se ven a veces arrinconadas de pronto en épocas sucesivas, debido a cambios en los valores o el sistema político y económico, y se dejan de leer.

Sin embargo Genji monogatari, nacido a principios del siglo XI, una época en la que las familias nobles controlaban la política y por ende la economía monetaria se hallaba subdesarrollada, se ha seguido leyendo tanto durante las guerras como en momentos de paz, tanto en la era de los guerreros como durante la democracia, tanto en los albores del capitalismo como en la época tecnológica actual.

El secreto quizá se pueda descubrir en la variedad de “mutaciones”, en el sentido cultural del término, que se van produciendo en la realidad que representa esta obra. Por supuesto el texto mismo de Genji no cambia; son las expectativas del lector ante él, así como el mensaje que este le transmite, lo que va cambiando y adaptándose al correr de los tiempos. La novela ha respondido sin cesar a los deseos de aquellos lectores que, para poder mantenerse a la altura de los fuertes cambios de la historia, buscan nuevas interpretaciones textuales, y ha tenido siempre éxito en la transmisión de nuevos mensajes.

De tratado de estética a manual de política

El primero de esos grandes cambios se produjo unos doscientos años después de que se publicara Genji monogatari. Fujiwara no Teika (1162-1241), maestro de poesía waka, realizó una revisión del texto original. Dado que era una época en la que no existían técnicas de impresión, las copias de la novela que se leían eran transcritas a mano. Durante esos doscientos años de copiar el texto una y otra vez las diferentes versiones iban conteniendo cada vez más contradicciones. Para poder preservar el impacto cultural de Genji monogatari resultaba imperativo realizar una revisión de su texto. Teika estableció el orden en el que debían leerse los 54 capítulos que componen Genji monogatari, así como el contenido de su texto. A partir de ese momento, la novela se convirtió en un verdadero clásico de la literatura japonesa, leído una y otra vez, y comenzaron los estudios para desentrañar nuevas interpretaciones de su contenido.

Retrato de Fujiwara no Teika (De la colección Shōzōshū, de Kurihara Nobumitsu, Archivo de la Biblioteca de la Dieta Nacional)
Retrato de Fujiwara no Teika (De la colección Shōzōshū, de Kurihara Nobumitsu, Archivo de la Biblioteca de la Dieta Nacional)

El tema principal de la versión de Teika es la belleza. Aquella era una época de caos, el comienzo de un periodo en el que los guerreros ostentaban el poder político por medio de su poder militar. Teika, que era miembro de una familia noble, permitió la cristalización de la cultura miyabi, la cultura de la belleza en la simplicidad del periodo Heian, de una dinastía que ya había desaparecido de este mundo.

Teika también produjo una antología poética llamada Ogura hyakunin isshu (Antología Ogura de cien poetas). Trató de construir, precisamente por vivir en una época caótica, un mundo ideal que superara esa realidad mediante el uso de poesía elegante y elevada, redactada con las hermosas palabras que se usaban en Genji monogatari.

Unos 250 años más tarde apareció Sōgi (1421-1502). Se le llama el “poeta errante” porque viajó por todas las regiones de Japón, y es conocido por haber recibido la admiración de un famoso poeta posterior, Matsuo Bashō (1644-1694). Sōgi vivió durante un periodo de caos en el que la sociedad japonesa se vio dividida por una guerra civil a gran escala, y tras el cual estalló el periodo Sengoku (de estados en guerra).

Retrato de Sōgi (Archivo del Museo Prefectural Yamaguchi)
Retrato de Sōgi (Archivo del Museo Prefectural Yamaguchi)

Una de las palabras más representativas del caos que supuso el periodo Sengoku es gekokujō (subordinados contra superiores). Los vasallos derrotaban a los señores feudales, y los hijos desterraban a sus padres. Las relaciones de vasallaje y de familia quedaron cercenadas por completo. Los matrimonios políticos comenzaron a abundar, y la propia relación entre esposos dejó de ser digna de confianza.

Dado el estado de deterioro en las relaciones humanas de la época, Sōgi se dedicó a rezar con toda su alma por el regreso de una sociedad ideal, en la que dichas relaciones hallaran armonía entre esposos, padres e hijos, señores y vasallos, amigos, y maestros y discípulos. Es por eso que, según su visión de Genji monogatari, el mensaje principal habla de esas relaciones humanas perfectas, sobre todo la relación de confianza que debe darse entre los estadistas y el pueblo.

Sōgi no se limitó a considerar Genji monogatari como un tratado de estética, sino más bien como un manual o libro de texto sobre la política necesaria para lograr paz y armonía en la sociedad. Se trata de una idea que puede considerarse 500 años adelantada a su tiempo, teniendo en cuenta los ideales de este nuevo periodo de la historia de Japón comenzado en 2019, la era Reiwa (“hermosa armonía”).

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Académico de literatura japonesa y crítico de arte literario. Profesor en la Universidad de Comunicación Eléctrica. Nacido en 1955 en la prefectura de Nagasaki. Aprendió sobre Genji monogatari de mano del experto Akiyama Ken, de la Universidad de Tokio, y describió el objetivo de la novela como la consecución de la felicidad por medio del establecimiento de relaciones humanas. En 1984 logró completar su posgrado en dicha universidad, y se doctoró en Literatura. Sus principales obras son Genji monogatari monogatari (La historia sobre la historia de Genji; Shinchōsha, 2008), Mishima Yukio - hōjō no umi e sosogu (Mishima Yukio - verter un mar de fertilidad; Minerva Shobō, 2009) y Yamatodamashi no seishinshi - Motoori Norinaga kara Mishima Yukio e (Una historia espiritual del alma de Yamato - desde Monoori Norinaga hasta Mishima Yukio; Wedge, 2015)

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