Mi punto de vista

¿Por qué la renta anual de Japón es muy inferior a la de otros países?

Economía

En las últimas dos décadas, la renta media anual de Japón ha pasado a ocupar un lugar bastante bajo entre los países de la OCDE. Katō Izuru analizá qué ha ocurrido y qué medidas deberían ser prioritarias para mejorar la situación.

La renta media anual de Japón ocupa actualmente un lugar bastante bajo entre los países desarrollados. El gráfico que se muestra más abajo representa la renta media anual en 2023 de los principales países, recopilada por la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OCDE), convertida en yenes a los tipos de cambio recientes.

La renta de Estados Unidos (12,41 millones de yenes) es 2,5 veces superior a la de Japón (4,91 millones de yenes), y la de Suiza (16,16 millones de yenes) es 3,3 veces superior. ¿Cómo era en 2004, hace dos décadas? La renta de Japón era de 4,66 millones de yenes, y la de EE. UU. de 4,5 millones, con lo que la economía japonesa se mostraba ligeramente superior. La renta de Suiza era 1,5 veces mayor que la de Japón, con 6,98 millones de yenes, pero la diferencia era mucho menor que ahora.

El salario mínimo (que en Japón se establece por hora), dicho sea de paso, es también sorprendentemente alto en Suiza. En los cantones de Ginebra y Zúrich ronda los 4.100 yenes (unos 27 dólares estadounidenses). La media nacional en Japón es de 1.055 yenes (unos 7 dólares), es decir, casi una cuarta parte. Muchos turistas extranjeros que vienen a Japón dicen que todo les parece muy barato. Es fácil comprender por qué están tan contentos.

Renta media anual en cada país, convertida a yenes a los tipos de cambio recientes (2023)

Este autor tiene un amigo neozelandés de unos 60 años que vive en Tokio, quien dice que, desde la perspectiva de su país, la economía japonesa en torno a 1990 era resplandeciente. La renta anual de Japón era entonces, de hecho, 1,9 veces mayor que la de Nueva Zelanda. Él llegó a Japón con el anhelo de ganar dinero, pero ha visto cómo se producía un gran vuelco. Ahora la renta media anual en Nueva Zelanda es 1,7 veces superior a la de Japón, con 7,83 millones de yenes.

Cuando hablamos, se rió a carcajadas y dijo: “Supongo que me equivoqué en esa elección vital”. Le encanta la cultura japonesa y no se arrepiente de haber venido a Japón. Sin embargo, como japonés, me da pena que se encuentre en esta situación a pesar de haber venido con todo su cariño.

Aunque los salarios sean altos, si los precios son aún más altos la vida de la gente no será próspera. A menudo se describe a Suiza como un país caro. De hecho, según el índice Big Mac elaborado por The Economist, las hamburguesas suizas son las más caras del mundo. Son 2,6 veces más caras que en Japón. Sin embargo, como ya se ha mencionado, la renta media anual en Suiza es 3,3 veces superior a la de Japón y el salario mínimo es casi cuatro veces superior, lo que significa que a los suizos les resulta más barata una Big Mac que a nosotros.

¿De dónde provienen las diferencias entre Japón y Suiza? La primera razón es la diferencia en productividad. Suiza cuenta con numerosas empresas blue chip altamente competitivas. Por ejemplo, el número de estas empresas, incluidas en la lista Global 500 de la revista Fortune para 2024, por millón de habitantes en Japón es de 0,3, mientras que en Suiza es cuatro veces mayor, con 1,2. De hecho, en 1995 Japón también contaba con 1,2 empresas, pero la clase media es menos numerosa que antes debido al declive de las industrias de electrodomésticos y semiconductores y a la falta de nuevas industrias emergentes.

La Clasificación Mundial de la Competitividad elaborada por el Instituto Internacional para el Desarrollo de la Gestión (IMD) muestra que en 1989 Japón ocupaba el primer puesto mundial, seguido de Suiza. Desde entonces Japón ha seguido descendiendo, y en 2024 ocupaba el puesto 38. Suiza también mostró un declive, pero desde entonces se ha recuperado y se encuentra entre los cinco primeros desde 2008. Ha estado entre los tres primeros durante los últimos cinco años.

Por otro lado, también existe una gran diferencia entre Suiza y Japón en términos de salud fiscal. La constitución suiza prohíbe en principio los déficits presupuestarios, y el país no sigue una política de “despilfarro fiscal”: la proporción de deuda pública respecto al PIB en 2024 es extremadamente baja, del 32 %. La de Japón es del 251 % (estimación del FMI).

Estas diferencias en la base económica afectan a los tipos de cambio. En el pasado, tanto el franco suizo como el yen se consideraban refugios seguros en tiempos de crisis. El franco suizo sigue estando muy valorado. El yen japonés, sin embargo, se ha desplomado de esa posición en la última década aproximadamente. La reciente y fuerte depreciación del yen también ha contribuido a los bajos ingresos anuales de Japón en las comparaciones internacionales, es decir, a su débil poder adquisitivo exterior.

El Banco de Japón sostiene desde hace tiempo que podría crearse un “círculo virtuoso entre salarios y precios” si se impulsa la inflación, manteniendo un entorno monetario muy acomodaticio y estableciéndola en un objetivo del 2 %.

El 24 de enero el Banco de Japón elevó su tipo de interés oficial al 0,5 %, pero en la práctica, las condiciones siguen siendo extremadamente acomodaticias. El tipo de interés político real, que es el tipo de interés político menos la tasa de inflación general, es de -3,1 %, significativamente más bajo que el de la Reserva Federal estadounidense (FRB), de alrededor del 1,5 %. El dinero tiende a fluir de los tipos de interés reales más bajos a los más altos. En otras palabras, la política actual del Banco de Japón está induciendo efectivamente al debilitamiento del yen.

Si el tipo de cambio se deprecia significativamente en Japón, que no es autosuficiente en energía y alimentos, los precios de los artículos de primera necesidad subirán, los salarios reales bajarán y la vida de la gente empeorará.

Por naturaleza, la relajación monetaria de los bancos centrales no puede aumentar la productividad. En el mejor de los casos solo puede crear una situación en la que los salarios y los precios suban en paralelo.

Suiza, al igual que Japón, es un país de baja inflación. La tasa media de inflación global en los últimos 20 años ha sido la misma tanto en Japón como en Suiza, un 0,6 %. Sin embargo, Suiza es el país con los salarios más altos del mundo.

En otras palabras, las políticas que aspiran a una inflación del 2 % no son realmente importantes; en cambio, las reformas constantes en aspectos reales —cómo mejorar la competitividad de las empresas y los recursos humanos— son para nosotros más importantes que cualquier otro aspecto, hoy en día.

(Imagen del encabezado: un tablón de una empresa de valores que muestra el precio de cierre del Nikkei 225 a 39.894,54 yenes en la bolsa de Tokio el 30 de diciembre, el gran día de cierre de 2024, y el tipo de cambio del yen en el mercado de divisas de Tokio, distrio de Chūō, Tokio - Jiji.)

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