Al encuentro de las imágenes budistas

Bazara, general celestial del Shin’yakushiji

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Muda Tomohiro [Perfil]Muramatsu Tetsufumi [Perfil]

Declarado tesoro nacional, esta pieza es una de las representaciones de generales celestiales más antiguas. Pocos podrán sustraerse al atractivo que ejerce este colérico personaje cuyo encrespado cabello se cree que fue la fuente de inspiración del kumadori, una de las caracterizaciones del teatro kabuki.

El observador quedará sobrecogido por este guardián que parece dispuesto a descargar su ira sobre nosotros en cualquier momento. Es una de las figuras de los jūni shinshō o Doce Generales Celestiales del templo Shin’yakushiji de Nara. En concreto, se identifica con Bazara o Basara. Los Doce Generales Celestiales son la guardia del Yakushi Nyorai o buda de la medicina. Dice la tradición que cada uno de ellos tiene 7.000 soldados a sus órdenes.

Sabemos que el primitivo templo Shin’yakushiji fue construido en el año 747 por la emperatriz Kōmyō, quien con esta obra esperaba hacer méritos ante los budas para conseguir que su esposo, el emperador Shōmu, recuperase la vista. Este, a su vez, concentraba sus fuerzas en la construcción del Daibutsu-den o edificio principal del templo de Tōdaiji. Según documentación histórica guardada en el Shōsōin o Casa del Tesoro de este último templo, en su forma original el Shin’yakushiji fue un grandioso templo dotado de todos los elementos arquitectónicos de la época, como kondō (edificio principal), Dan’in (lugar para ritos esotéricos) y torres a este y oeste del recinto, que tenía unos 440 metros de lado. Sin embargo, una tormenta eléctrica convirtió en cenizas casi todo el complejo en el año 780. El Kondō, que había sobrevivido a los rayos, fue derribado por un huracanado viento en 962. El área que ocupaba el recinto también se redujo por esos años. Lo que hoy vemos como edificio principal del templo es la remodelación del jikidō o refectorio, de gran valor porque se remonta a la época inicial del complejo.

Sobre el gran altar circular que ocupa su parte central, descansa la estatua sedente del Yakushi Nyorai, tesoro nacional e imagen principal del templo. En torno a ella, están los Doce Generales Celestiales, que lanzan sus fulminantes miradas hacia el exterior. Como están dispuestas formando un conjunto con la imagen principal, se recibe la impresión de que fueron hechas por las mismas fechas, pero la teoría más aceptada entre los expertos es que los Doce Generales Celestiales fueron traídos del vecino templo de Iwabuchidera, ya inexistente.

Los generales datan del siglo VIII y han sido designados tesoros nacionales, a excepción del llamado Haira, que fue añadido a principios de la era Shōwa (1926-1989). Los Doce Generales Celestiales fueron moldeados en arcilla. La figura de Bazara, tiene una armazón central de madera con cuerdas enrolladas sobre ella, a las que se fue pegando la arcilla. Esta, de color blanquecino, fue posteriormente pintada. Las estatuas de budas anteriores a estas eran tallas en madera. Con la introducción desde China de las técnicas de moldeado en arcilla y laca, se hizo posible un tratamiento más delicado de las superficies, como se hace patente en las ondulantes mangas de este general Bazara.

Cuando se hizo, era una figura de colores muy llamativos, pues su encrespado cabello era rojizo, sus labios de color carmesí y su armadura amarilla y verde. Tiene la boca muy abierta, como si estuviera gritando, y en las cuencas de los ojos se le insertaron cristales negros, que en aquella época tenían un valor comparable al de las piedras preciosas, para dotarlo de una mirada más penetrante. El efecto es una expresión iracunda tan avasalladora que incluso se dice que pudo servir de inspiración a la caracterización kumadori del teatro kabuki. Y el enérgico gesto con el que blande la espada en su diestra nos hace pensar a los japoneses modernos en el gekiga (estilo artístico de cómic caracterizado por su realismo, dinamismo y masculinidad). Una figura que transmite ese relampagueante espíritu de lucha del que no está dispuesto a permitir que los enemigos de Buda den un solo paso más.

Estatua de Bazara, uno de los Doce Generales Celestiales

  • Nombre en japonés: Jūni-jin shinshō ryūzō, Bazara taishō
  • Altura: 162 centímetros
  • Época: Periodo Nara (Tenpyō)
  • Colección: Templo Shin’yakushiji
  • Grado de protección: Tesoro nacional (catalogado como “General Mekira”)

Fotografía del encabezado: estatua de Bazara, uno de los Doce Generales Celestiales. Al fondo, el Yakushi Nyorai, imagen principal del templo Shin’yakushiji. (Fotografía: Muda Tomohiro)

(Traducido al español del original en japonés.)

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    Fotógrafo. Nacido en 1956 en Nara, en 1980 se graduó en la Facultad de Pedagogía de la Universidad de Waseda. Partiendo de su interés por la vinculación entre todos los elementos que forman la naturaleza, el ser humano y el universo, ha puesto su foco en cosas tan variadas como la gente, las costumbres, los edificios, las piedras, el agua o las murallas, así como en los daños causados por el Gran Terremoto del Este de Japón de marzo de 2011. Especial valoración han recibido tanto en el ámbito nacional como en el internacional sus fotografías de estatuas budistas, cuyas interioridades hace aflorar con su cámara. Entre sus álbumes de fotografías destacan Unkō sekkutsu: Butsu uchū (“Las grutas de Yungang: el universo búdico”; 2010, Fuzanbō International), Romanesuku: Hikari to yami ni hisomu mono (“El románico: lo que se esconde entre la luz y las tinieblas”; 2017. Seikatsu no Tomosha), Butsu uchū (“El universo búdico”; 2020, Seikatsu no Tomosha) o Unkei (“Unkei”; 2023, Kyūryūdō Art Publishing). www.muda-photo.com

    Muramatsu TetsufumiOtros artículos de este autor

    Profesor de la Facultad de Budismo de la Universidad de Komazawa. Nacido en 1967 en Tokio, completó un doctorado en la Universidad de Waseda. Especializado en historia del arte budista y estética zen. Accedió a su actual posición tras haber trabajado en el Museo Conmemorativo Aizu Yaichi de la Universidad de Waseda. Es también director del Museo de la Historia y la Cultura Zen. Entre sus obras destacan Komazawa daigaku bukkyō gakubu kyōju ga kataru butsuzō kanshō nyūmon (“Introducción a la apreciación de las imágenes budistas, por un profesor de la Facultad de Budismo de la Universidad de Kanazawa”; colección Shūeisha Shinsho, 2022 ) y Kantō: Ai ni ikitaku naru hotoke-sama (“Budas que invitan a ser visitados: región de Kantō”; NHK Shuppan, 2022).

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