
Los lugares del Patrimonio de la Humanidad de Hagi, germen del Japón moderno
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Un paseo histórico por Hagi, una ciudad en torno a un castillo
En el período Edo (1603-1868) la ciudad de Hagi, situada en la actual prefectura de Yamaguchi, prosperó como localidad en torno a un castillo del dominio de Chōshū. En 1866, en las postrimerías del Gobierno de los Tokugawa, este dominio y el de Satsuma (la actual prefectura de Kagoshima) formaron la alianza Sacchō, bajo la cual progresó enormemente el movimiento para derrocar el shogunato. Tras la Restauración Meiji, varias personas originarias de Chōshū se hicieron con puestos importantes en el Gobierno y fomentaron la modernización de Japón, motivo por el cual se considera que Hagi es el lugar donde se gestó la Restauración Meiji.
Por otra parte, a finales del shogunato el dominio de Chōshū trasladó su sede a Yamaguchi, de modo que Hagi conserva el trazado urbano de la época: en los barrios en torno al castillo quedan muros de barro y paredes de yeso blanco; además, la distribución de esta zona sigue siendo prácticamente la misma que en el período Edo. Así pues, se ha convertido en un lugar turístico que gusta mucho entre los aficionados a la historia, ya que, al pasear por estas calles, uno se siente como si hubiera viajado en el tiempo.
Kiku-ya Yokochō, callejón de la antigua zona comercial que alberga puntos de interés como el lugar de nacimiento de Takasugi Shinsaku.
Las visitas turísticas suelen comenzar en el Hagi Meirin Gakusha, un complejo cultural establecido en la vieja escuela primaria situada en los terrenos que albergaban el Meirin-kan, el antiguo centro escolar del dominio de Chōshū. El complejo, inaugurado en 2017 tras una reforma, alberga una zona de exposiciones, entre las que se cuenta un museo sobre la última etapa del shogunato de los Tokugawa, y el Centro de Visitantes del Patrimonio de la Humanidad.
En 2015 la Unesco añadió a su listado cinco lugares históricos de Hagi, incluida la zona en torno al castillo, bajo la denominación Sitios de la revolución industrial de la era Meiji en Japón. En este artículo, además de mostrar dichos lugares, presentaremos los atractivos de Hagi y una parte de la industrialización nipona a finales del período Edo.
El Edificio 1 del Meirin Gakusha es Patrimonio Cultural Tangible de Japón.
Sala de exposiciones del Centro de Visitantes del Patrimonio de la Humanidad.
El Yūbikan, lugar donde se practicaba el manejo de la espada y de la lanza en el antiguo Meirinkan, se conserva en la actualidad y ha sido declarado Sitio Histórico de Japón.
1) La ciudad en torno al castillo de Hagi
La ciudad en torno al castillo de Hagi se encuentra en el delta del río Abu. La Unesco considera Patrimonio de la Humanidad las propias ruinas del castillo de Hagi, la antigua zona residencial de los samuráis de alto rango y la antigua zona comercial, tres elementos que agrupa bajo la denominación de Ciudad en torno del castillo de Hagi.
El baluarte se encontraba en el extremo noroccidental del delta; concretamente, en el monte Shizuki, que da al mar de Japón y tiene 143 metros de altura, de ahí que se lo conociera también como castillo de Shizuki. El recinto principal (honmaru) se puede considerar una fortaleza natural, puesto que estaba rodeado de mar en tres de sus lados y tenía montañas al fondo.
Las ruinas del castillo de Hagi, Sitio Histórico de Japón, se han convertido en el parque Shizuki de las ruinas del castillo de Hagi, de alrededor de 200.000 metros cuadrados de extensión.
Vista del monte Shizuki y del foso desde las ruinas del torreón.
El parque alberga el santuario Shizuki, consagrado a los sucesivos señores del clan Mōri.
La antigua zona residencial de los samuráis de alto rango, que se extiende al sureste del castillo, pertenece al recinto sannomaru y era el núcleo de la política y la administración del dominio. Como puede deducirse de su nombre, en ella vivían los vasallos más importantes, cuyas casas contaban con puertas de gran tamaño; a lo largo del río había muros de barro altos. En la actualidad se conservan dos kaimagari; esto es, dos zonas del camino que presentan una curvatura especial con fines defensivos. Dicha curvatura dificultaba la visibilidad, de ahí que sirviera para retrasar las invasiones enemigas y facilitar la protección. Ahora es un vestigio del período Sengoku (de los Estados Guerreros, 1467-1603).
Esta parte de la ciudad contiene otros muchos atractivos; por ejemplo, el Museo de Hagi y la puerta principal del norte del castillo, la mayor del tipo kōrai que se conserva en Japón.
La puerta de la antigua residencia de los Fukuhara, familia que ocupó a perpetuidad el cargo de administrador principal del dominio de Chōshū. Ha sido declarada Patrimonio Cultural de Yamaguchi.
Cerca del kaimagari de Hiyako se encuentran, entre otros, la antigua casa de campo del barón Tanaka Giichi y el lugar de nacimiento de Kusaka Genzui.
La antigua zona comercial, que linda con la sección oriental de la antigua zona residencial de los samuráis de alto rango, contenía residencias de guerreros de medio y bajo rango y de comerciantes, entre otros edificios. Aquí se conservan, por ejemplo, la antigua residencia de Kido Takayoshi, que representó el dominio de Chōshū en el establecimiento de la alianza Sacchō y ocupó un cargo relevante en el posterior Gobierno de Meiji, y el lugar de nacimiento de Takasugi Shinsaku, el samurái a cargo de la milicia Kiheitai. Así pues, se puede considerar un lugar de culto entre los fanáticos del último período del Gobierno de los Tokugawa. Además, en los alrededores no faltan espacios para tomarse un respiro: restaurantes especializados en pescado y marisco, cafeterías, tiendas de recuerdos…
Según se cree, los guerreros del dominio de Chōshū eran sumamente conscientes de la importancia de defender el mar, habida cuenta de que la ciudad en torno al castillo daba a él. De hecho, un paseo por la zona permite percatarse de lo razonable que fue, desde un punto de vista geopolítico, que la idea de expulsar a los extranjeros cobrara fuerza enseguida cuando se produjo el ataque de los Barcos Negros, así como el adelantarse a otros dominios e intentar adoptar unas medidas defensivas occidentales, con buques de guerra y cañones, entre otros elementos.
La antigua residencia de Kido Takayoshi, situada en Edo-ya Yokochō.
Estatua de Takasugi Shinsaku situada en un parque del extremo meridional de Kiku-ya Yokochō. La casa donde nació este samurái se ubica en las inmediaciones.
Los visitantes pueden deleitarse buscando tiendas que vendan recuerdos de la zona, como la cerámica típica de Hagi.
Vista del monte Shizuki desde Kikugahama, playa donde posiblemente se recrearan los samuráis que le fueron leales al emperador en las postrimerías del shogunato de los Tokugawa.
2) La academia Shōkasonjuku
El pensador y educador Yoshida Shōin (1830-1859) ejerció una influencia enorme sobre los samuráis que le fueron leales al emperador a finales del shogunato de los Tokugawa.
Yoshida demostró poseer unas habilidades poco comunes a una edad temprana: cuando tenía unos nueve años empezó a impartir clases de ciencias militares en el Meirin-kan, y a los 19 se convirtió en maestro. A los 20 viajó a varias provincias para estudiar y por fin abandonó el dominio que lo había visto nacer. Cinco años más tarde se propuso ir al extranjero abordando un buque de guerra estadounidense que había atracado en Uraga (la actual ciudad de Yokosuka, en la prefectura de Kanagawa), pero su plan fracasó.
Tras entregarse a las autoridades del shogunato, estas lo enviaron a Hagi, donde permanecería encarcelado; sin embargo, a los 27 años le ordenaron seguir cumpliendo condena en la casa en la que había nacido. Allí empezó a impartir clases entre sus allegados y los hijos de los vecinos y, con el tiempo, abrió Shōkasonjuku, una academia privada. Enseñaba confucianismo, ciencias militares e historia sobre la base de la lealtad al emperador y el rechazo hacia los enemigos foráneos.
El edificio de la academia Shōkasonjuku se conserva en los terrenos del santuario Shōin, nada más cruzar el río Matsumoto, en la parte oriental de la ciudad en torno al castillo. Es, pues, visita recomendada. Al lado está la antigua residencia donde fue encarcelado Yoshida Shōin; o sea, la casa natal del propio Yoshida y donde fue obligado a cumplir condena. Ambos lugares son Patrimonio de la Humanidad.
El pabellón principal del santuario Shōin, consagrado a Yoshida Shōin.
La academia Shōkasonjuku, presidida por Yoshida Shōin desde 1857.
La antigua residencia donde fue encarcelado Yoshida Shōin. La habitación donde lo recluyeron era de 3,5 tatamis; esto es, unos 6,4 metros cuadrados.
Yoshida fue ejecutado en Edo cuando apenas tenía 30 años. Su ejecución formó parte de la Purga de Ansei (1858): el shogunato castigó a grupos contrarios al Gobierno, entre los que se encontraban quienes eran leales al emperador y abogaban por la expulsión de los extranjeros. Sin embargo, un grupo de jóvenes que habían heredado los últimos deseos de Yoshida se pusieron manos a la obra y fueron los responsables de la modernización de Japón. Los egresados de la academia Shōkasonjuku, entre los que figuraban alumnos destacados como Kusaka Genzui y Takasugi Shinsaku, desempeñaron un papel importante en el movimiento contrario al shogunato. Tras la Restauración Meiji, Itō Hirobumi y Yamagata Aritomo, que también habían estudiado allí, llegaron a ocupar el cargo de primer ministro del Gabinete.
Aula de la academia Shōkasonjuku, donde se educaron muchos samuráis que le serían leales al emperador en las postrimerías del shogunato de los Tokugawa.
El máximo exponente del éxito de la academia Shōkasonjuku tal vez lo encontremos en Itō Hirobumi, que procedía de una familia humilde dedicada al campo. Aunque su padre logró el estatus de samurái al ponerse al frente de la familia que lo había adoptado, su rango era tan bajo que no podía entrar en el aula, sino que tenía que quedarse de pie fuera si quería asistir a clase.
A pesar de entregarse al movimiento de lealtad al emperador y rechazo hacia los enemigos foráneos, en 1863 las autoridades de Chōshū le ordenaron viajar en secreto al Reino Unido para cursar estudios allí, travesía en la que estuvo acompañado por Inoue Kaoru, entre otros. Tras regresar a Japón, se pasó al bando de quienes abogaban por la apertura del país. Junto con Takasugi Shinsaku y otros hombres afines a él, se sublevó y se hizo con el poder del dominio, ocasión en la que demostró sus habilidades para importar armamento y negociar con otros territorios. Posteriormente, ocupó varios cargos de relevancia en el Gobierno de Meiji. En 1885 se convirtió, de hecho, en la primera persona en presidir el Gabinete. Su antigua residencia y su casa de campo se conservan justo al lado de la zona sur del santuario Shōin, por lo que recomendamos aprovechar la visita a la academia Shōkasonjuku para ver también ese lugar.
Al lado de la antigua residencia de Itō Hirobumi se erige una estatua de este hecha de cerámica de Hagi.
La casa de campo de Itō Hirobumi, trasladada pieza por pieza desde Shinagawa (Tokio) y reconstruida en la zona meridional de su antigua residencia, sirve para ilustrar su historia de superación.
3) El horno de reverbero de Hagi
Los restantes tres lugares Patrimonio de la Humanidad son todos monumentos históricos que demuestran la manera en que el dominio de Chōshū buscó occidentalizar su ejército.
El horno de reverbero de Hagi, situado en Chintō —alrededor de un kilómetro al norte del santuario Shōin—, es un prototipo construido en 1856 con el objetivo de fundir cañones de hierro de estilo occidental. En esa época la actual China había perdido la primera guerra del opio y los Barcos Negros ya habían llegado, de ahí que se le otorgara una gran importancia a la defensa marítima.
Sin embargo, el prototipo no funcionó: como no se logró fundir ningún cañón, las autoridades de Chōshū decidieron abandonar la idea de construir un horno de reverbero en condiciones. Aun sí, el prototipo de Hagi es una prueba valiosa de las iniciativas en pos de la occidentalización, de ahí su inclusión en el listado del Patrimonio de la Humanidad.
El horno de reverbero de Hagi, ubicado en un parque, ha sido declarado también Sitio Histórico de Japón.
Se emplearon técnicas propias de la cerámica de Hagi para fabricar los ladrillos de la parte superior de la chimenea.
4) Las ruinas del astillero de Ebisugahana
En 1856 se construyó también, en la zona costera de Chintō, el astillero de Ebisugahana; allí se querían fabricar veleros occidentales. Ese mismo año se botó sin contratiempos el Heishin Maru, utilizado en las maniobras de la Armada y para el transporte de mercancías. A pesar de que el Kōshin Maru, fabricado en 1860, se hundió debido a un ataque de la Armada estadounidense durante la batalla de Shimonoseki, se reparó y empleó contra las fuerzas del shogunato cuando este atacó el dominio de Chōshū.
Al parecer, en la fabricación del Heishin Maru y del Kōshin Maru se habían empleado técnicas de la Armada rusa y propias de los Países Bajos, respectivamente. El astillero de Ebisugahana fue declarado Patrimonio de la Humanidad debido a que es el único que se conserva de esa época y por lo raro que resulta encontrar en un mismo lugar las técnicas de dos países.
Este dique de piedra ya existía antes de la construcción del astillero.
Vista de las ruinas desde la zona donde se construyó el Kōshin Maru.
5) Las ruinas de la acería Ōitayama Tatara
El hierro empleado en los clavos y el ancla del Kōshin Maru procedía de la acería Ōitayama Tatara, situada a unos 40 minutos en coche de la ciudad en torno al castillo; concretamente, entre las montañas del distrito de Shibuki.
El acero tatara, de tipo tradicional, se obtiene al quemar arena de hierro utilizando carbón vegetal como combustible. Dado que es necesario cortar una gran cantidad de árboles, hacen falta unos 50 años de descanso para que la vegetación se regenere tras una década de producción, aproximadamente. Así pues, en el dominio de Chōshū había varias acerías de este tipo, entre las cuales se iba rotando el trabajo.
La acería Ōitayama Tatara era la que funcionaba durante la fabricación de los buques de guerra. Lo que queda de ella es un patrimonio valioso, ya que demuestra cómo se aplicaban las técnicas tradicionales de Japón para hacer realidad la tecnología occidental.
Un río fluye al lado de las ruinas de la acería Ōitayama Tatara.
En las inmediaciones del aparcamiento hay unas instalaciones con exposiciones sobre cómo era el proceso acerero de la época, entre otros aspectos.
Un paseo por el Patrimonio de la Humanidad que alberga Hagi permite percatarse del gran nivel de conocimientos y técnicas que poseían los samuráis y los artesanos de Chōshū, así como de su capacidad para ponerlos en práctica. Sin duda alguna, es un reflejo de la combinación de pensamiento y práctica que encarnaba Yoshida Shōin. Que Itō Hirobumi y el resto de sus discípulos heredaran firmemente esos ideales explicaría por qué una localidad tan pequeña como Hagi contribuyó tanto a la modernización del Japón de Meiji.
Espacio para hacerse una foto conmemorativa con los Cinco de Chōshū en el Meirin Gakusha. Ellos, que lograron lo que Yoshida no había conseguido —irse a estudiar en secreto al extranjero—, ocuparon cargos relevantes en el Gobierno de Meiji y contribuyeron a la modernización de Japón. De izquierda a derecha, Inoue Kaoru, primer ministro de Exteriores; Endō Kinsuke, director de la Casa de la Moneda; Inoue Masaru, director general de la Oficina de Ferrocarriles; Itō Hirobumi y Yamao Yōzō, a cargo de Industria.
Texto a imágenes: redacción de nippon.com
(Artículo traducido al español del original en japonés. Imagen de la encabezado: las ruinas del castillo de Hagi, Sitio Histórico de Japón y Patrimonio de la Humanidad.)
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