Leyendas de Japón

Kusama Yayoi al natural: un mensaje de amor perpetuo

Cultura Arte

Tatehata Akira [Perfil]

La artista Kusama Yayoi, conocida especialmente por las obras en las que utiliza los motivos de lunares y puntos, es una de las artistas contemporáneas más importantes de nuestra era. Recientemente ha celebrado exposiciones retrospectivas sobre su trayectoria artística tanto en Japón como en el extranjero. Pasados los 80 años, puede decirse que Kusama está viviendo una segunda edad de oro.

Kusama Yayoi KUSAMA Yayoi

Artista de vanguardia y novelista. Nace en la ciudad de Matsumoto, en la prefectura de Nagano, en 1929. Desde niña, realiza dibujos de fantasía con lunares y puntos. En 1957 viaja a Estados Unidos, donde se abre camino como artista de vanguardia. En 1973 decide establecer la base de sus actividades en Tokio. En 1993 celebra su primera exposición individual como representante de Japón en el pabellón del país en la Bienal de Venecia. De 1998 a 1999 organiza exposiciones retrospectivas en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, entre otras salas. En 2009 comienza a elaborar la serie Mi alma eterna. Dos años más tarde, celebra exposiciones retrospectivas en museos como el Tate Modern y el Centro Pompidou. En 2016 recibe la Orden de la Cultura. ©YAYOI KUSAMA

El nacimiento de una musa: el misterioso proceso de creación

Kusama posee una capacidad de concentración extraordinaria y se dedica en la actualidad a la creación de obras enérgicas como nunca antes. Sus cuadros más recientes destacan por una composición que se aleja de las pinturas all-over de otros tiempos y por incorporar imágenes concretas. Además, el audaz sentido del color de la serie Mi alma eterna antagoniza con el mundo monocromático de las pinturas de red  y permite observar su destacada capacidad como colorista(*3). Por otra parte, con frecuencia sus obras presentan una imagen que parece ser su autorretrato, con un gorro, gafas, una taza o un bolso, y transmite un sentimiento pop novedoso que atrae la atención debido a que la forma en que utiliza el pincel representa una combinación entre técnicas propias del dibujo y de los cuadros.

Sorprende ver cómo trabaja en su taller Kusama. A la hora de crear sus obras, la artista no sigue el método de ensayo y error en absoluto: no necesita ni estudios ni bocetos; las completa directamente, sin dudar. En los movimientos de sus manos, que podrían parecer arbitrarios, reside el misterioso proceso relacionado con  una inevitabilidad que se debe considerar fruto de la providencia del universo.

El amarillo que adoro, de la serie Mi alma eterna (2016). ©YAYOI KUSAMA

Durante una aparición en televisión, el entrevistador le preguntó a Kusama, que tenía un lienzo nuevo delante, qué iba a dibujar. La artista respondió que esa pregunta había que formulársela a sus manos. A simple vista, estas palabras evocan un automatismo propio del surrealismo, pero la artista no busca confiar sus palabras a la casualidad. Lo cierto es que, aunque comienza el proceso de creación sin contar con un plan previo, Kusama tiene una visión clara en el momento en el que el pincel toca el lienzo; no se estanca mientras va dando pinceladas.

Las escenas en las que se van repitiendo sucesivamente nuevas imágenes sorprendentes evocan a cualquiera la frase "una musa desciende".

El mundo de Kusama: amor e inquietud

En las obras más recientes de Kusama se alternan dos mundos: uno puro con tintes humorísticos semejante al de los dibujos infantiles y otro del más allá, espiritual. Esa ambigüedad se percibe también en sus esculturas; por ejemplo, en la serie en la que aparecen flores gigantes, conviven una fantasía semejante a la de los jardines de Shangri-La y un toque diabólico que evocan las espesas flores insectívoras. La propia Kusama afirma que el diablo es su enemigo y, al mismo tiempo, su camarada. Sin duda alguna, en el abismo creativo de este genio quedan todavía enigmas que no será fácil resolver. La artista seguirá sorprendiéndonos con su mundo de amor e inquietud.

Flor de Shangri-La (2000), 370 x 840 x 640 cm, Museo al Aire Libre de Kirishima. © YAYOI KUSAMA

 

Imagen de la cabecera: Proceso de creación © YAYOI KUSAMA

(Traducción al español del original en japonés)

(*3) ^ Colorista: Pintor que otorga mayor importancia a los colores que a aspectos como las líneas, los bocetos, las figuras, la profundidad o la perspectiva.

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Crítico de arte y poeta nacido en Kioto y graduado en Literatura Francesa por la Universidad Waseda. Se especializa en Arte Contemporáneo. Desde 2015, es reactor de la Universidad de Arte Tama. Tras participar en la edición de la revista Geijutsu Shinchō y desempeñar el cargo de investigador jefe en el Museo Nacional de Arte, en Osaka, en 2011 pasa a presidir la Universidad de Arte de la Ciudad de Kioto y el Museo de Arte Moderno de Saitama. En el plano docente y de investigación, tiene experiencia en la Universidad de Columbia como investigador invitado (2000-2003) y como profesor invitado en la Universidad Nacional de Bellas Artes y Música de Tokio (2008-2010). En 1993 ejerce de comisario del pabellón de Japón en la Bienal de Venecia, donde organiza una exposición de Kusama Yayoi.  En 2013 recibe el vigésimo primer Premio Hagiwara Sakutarō por su antología poética Shigo no Ressun (La lección de las lenguas muertas).

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